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2021

Silvia Macri

Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP)
Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana de Santiago de Chile (NEL- Santiago)
Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL). Buenos Aires.
Primer directora, miembro fundador y docente del Centro de Estudios e Investigación en Psicoanálisis de Santiago de Chile (CEIP), grupo asociado a la AMP.
Ex docente del Postítulo en Psicoanálisis con niños y adolescentes de la Universidad Central de Santiago de Chile
Ex docente del Servicio de Emergencias 1 del Hospital Psicoasistencial Interdisciplinario Dr. José T. Borda. Buenos Aires.
Ex coordinadora de extensión y docente del Magíster en Psicoanálisis de la Universidad Andrés de Bello. Santiago de Chile.
Supervisora y docente de la Fundación Chile Unido
Autora de: Acerca de la experiencia analítica, Grama Ediciones 2016, El síntoma en la experiencia analítica, Grama Ediciones 2012, Revisión de los aportes de Jacques Lacan a la práctica psicoanalítica, Editorial Académica Española 2011, coautora de: La sesión analítica de orientación lacaniana, Grama Ediciones 2011, y autora de varios capítulos en diversas publicaciones psicoanalíticas.
Practica el psicoanálisis en Santiago de Chile y en Buenos Aires
Email: silviamacri@hotmail.com

El psicoanlista: Efectos del Covid 19 en su práctica

El psicoanálisis nos enseña a aceptar que hay pérdida, a confrontarnos con que “no hay”, y nos orienta a encontrar un saber hacer con “lo que hay”.
Hoy la contingencia nos enfrenta a una pérdida no menor: la posibilidad de hacer lazo en forma presencial, pero a la vez la tecnología nos permite la alternativa de  hacer uso de las “prótesis” que la cultura ofrece.
Aunque las reacciones ante la aparición de un real amenazante y cada vez más cercano, han sido absolutamente diferentes en cada caso y sin duda no ajenas al fantasma de cada uno,  resulta impensable la suspensión de los tratamientos ya que en la mayoría de los casos se dejaría al sujeto  en la soledad de su sufrimiento, su angustia o su tristeza.
Se hacen presente entonces varias preguntas: ¿Cómo pensar el uso de la tecnología en nuestra prácitca? ¿Cómo pensar la continuidad de los tratamientos  sin la presencia de los cuerpos? Esa falta de presencia ¿Sería un impedimento para el acto analítico?
A partir de la enseñanaza de Lacan nuestro encuadre nunca ha sido rígido, a muchos de nosotros la práctica en instituciones de salud, nos ha obligado a encontrar soluciones a la medida de cada caso,  en lo personal me he encontrado más de una vez atendiendo pacientes en el jardín del hospital debido a la escacez de consultorios.
Si bien algunos hemos mantenido y mantenemos sesiones a distancia, hoy esta alternativa se torna la única posibilidad y nos obliga a todos a modificar nuestro dispositivo y hacer uso de  esta modalidad  para poder continuar con nuestro trabajo.
En mi experiencia, la posibilidad de continuar con un trabajo analítico de manera virtual fue fundamental y permitió sostener la transferencia en un momento crítico de devastación del lazo social en Argentina durante la crisis económica del 2001-2. En ese momento las circunstancias familiares me obligaron a emigrar, lo cual implicaba suspender tratamientos a pacientes que, en su mayoría, eran víctimas de del desamparo, especialmente aquellos que habían caído abruta y brutalmente del sistema; fue así como la posibilidad de continuar por teléfono resultó ser la solución y a la vez el comienzo de una práctica que me llevó a re pensar el tema del cuerpo en la experiencia analítica.
Desde Freud sabemos que el cuerpo con el que trabaja el psicoanálisis no es el cuerpo biológico sino el cuerpo pulsional, se trata del cuerpo pulsional y sus objetos. Más allá del cuerpo imaginario, el cuerpo completo de la imagen, el que vemos en el espejo, tenemos un cuerpo que tiene orificios, que Freud llamó zonas erógenas, zonas desde las cuales se retienen o sueltan objetos, Lacan agregó a los objetos freudianos, dos más: la mirada y la voz.
Cabe preguntarse entonces por el límite de nuestro cuerpo y sus objetos, ¿hasta dónde llega nuestro cuerpo? ¿hasta dónde llega nuestra mirada? ¿Hasta donde llega nuestra voz? Hasta
donde llegan los efectos de nuestra mirada y nuestra voz? ¿Cómo afectan nuestros objetos mirada y voz el cuerpo del otro? ¿Cúantas veces hemos escuchado decir : "No me mires así" o preguntar "¿Por que me mira de esa forma?" . ¿Cuántas veces se nos hace necesario sustraer la mirada para poder continuar un tratamiento?, ¿de qué modo y hasta donde llega nuestra mirada y qué efectos produce en el otro?
Una colega me relataba ayer la decisión de un paciente de colocar detrás de su divan la pantalla de la computadora donde se encontraba la imagen (mirada) de su analista en una sesión por skype.
Sabemos que nuestras palabras pueden producir resonancias en el cuerpo del otro, afectarlo y que esas palabras tienen un soporte: la voz.
Pero ¿hasta dónde llega nuestra voz? ¿No es la voz una parte de nuestro cuerpo más allá del medio por el que llegue? ¿No estaría uno presente con su voz aunque ésta llegue por medio de un teléfono? En mi opinión y en mi propia experiencia analítica el objeto voz ha resultado la vía que permitió hacer presente el cuerpo del analista.
Por otro lado, si los analistas trabajamos con la palabra, con el sujeto de la palabra,el sujeto del inconsciente, ese sujeto que queda dvidido cuando se encuentra diciendo algo más de lo que quería decir, ese que se sorprende de sus lapsus o sus olvidos, en ningún caso parece imposible hacerlo surgir en una comunicación telefónica.
A modo de conclusión, y sin que esto signifique de ninguna manera desconocer la importancia de la presencia del analista y otras múltiples variables de la experiencia analítica no trabajadas aquí, considero que la relación virtual a la que esta contingencia nos obliga hoy, no resulta un impedimento para el trabajo con el sujeto del inconsciente, y permite sostener un lugar transferencial necesario para impedir la discontinuidad de los análisis.
Probablemente, una vez atravesado este impasse, que implica un antes y un después del cual nadie saldrá indemne, tendremos la oportunidad de dar cuenta de nuestra experiencia y seguir trabajando para así hacer avanzar el psicoanálisis, que es la causa que nos anima.
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