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2021

Rosa Edith Yurevich

AME de la EOL y de la AMP
ADHERENTE del CIEC
Directora del Centro de día psicoanalítico 

El cielo está vacío

Padre nuestro que estás en el cielo
Quédate allí, allí donde tu estás…*
Jacques Prevert
Rosa Edith Yurevich

Recibí a principio de año la invitación de Susana para escribir en este espacio que han creado  con un título muy atractivo.
Le pedí que fuese para junio porque mis actividades  estaban cubiertas hasta esa fecha. Nunca imaginé lo que se avecinaba y utilizo ese “a-vecinaba” por lo siniestro que esa palabra implica. Sin  dudar, la pandemia nos ha retrotraído a cada uno a su fantasma. Lo que era familiar, el vecino,  ha devenido en siniestro. El tiempo se ha convertido en el tempo al estilo de la música.
El título que había pensado para mi texto y así lo había manifestado :” El cielo está vacío”. Si bien la frase no es mía sino de J-A Miller, la hice mía puesto que, nunca más claro que ahora, la creencia que  podríamos llegar a encontrar al final de nuestra experiencia analítica al Padre, ha sido, por suerte, sólo una ilusión.
Al estilo de John Irving “Hasta que te encuentre”, buscarlo para que se ocupe de acotar el Goce oscuro o para arreglar lo que desarreglamos, que alguien haya, que el Otro exista. La experiencia analítica nos conduce a encontrarnos con la soledad. El que Uno, está solo.
Me preguntaba cómo sería posible enseñar lo imposible de enseñar? Cómo transmitirles a los jóvenes ? Enseñar es dominar. Y siguiendo a Miller hay una oposición entre enseñar y psicoanálisis. Siento un gusto mayor por el transmitir. Transmitir va de la mano de la transferencia amorosa o negativa, de la transferencia de trabajo.
Recordé un caso de mi clínica que presenté hace ya tantísimos años atrás en las Jornadas Nacionales de la EOL Buenos Aires.
Era un claro caso de psicosis de un hombre joven que además de haberse recibido en la UNC, trabajaba y escribía firmando cada escrito o poema con un seudónimo, no cualquiera : “Incubo”  Un personaje mítico que volaba en las noches y poseía todas las mujeres.
Transcurren 3 años de su tratamiento donde, en tanto analista, ha sido más que nada poner el cuerpo y escuchar. Lo cual no es poco. Un “buenas tardes “y un “hasta la próxima” . A veces sonreía mientras yo afanosamente escribía cada palabra que emitía. Un día trae su cuaderno para que lea sus cuentos  breves.
Recordemos en el camino del psicoanálisis que Freud prefería que el psicoanálisis para las psicosis mejor no. Lacan nos dijo, por el contrario,” no retroceder frente a las psicosis”. Y creo no haber retrocedido al realizar una breve intervención separando la palabra que el analizante usaba. Le remarco el “in-cubo”. No sin relación a su trabajo dentro de las sesiones.
Él se sorprende y a partir de allí realiza una construcción de su vida y consigue volver al instante anterior de su desestabilización. Luego de algunas sesiones más, se despide diciendo que ya le es posible continuar solo. Apoyo esta decisión.
Se despide. No lo he vuelto a ver. Esto fue en el año 1992.
Al exponer este trabajo  frente al público, me formularon muchas preguntas, único trabajo de la mesa con tantas preguntas y todas giraban alrededor del porqué de mi intervención. Señalaré esta época de la primacía del significante, donde la intervención en las psicosis no se contemplaba aún. Tampoco hablábamos de los inclasificables o lo que luego Miller nombró impecablemente las psicosis ordinarias bajo transferencia.
Lo que descubrí por aquél entonces es que, en el momento de estar en el consultorio, se está solo con el acto. No existe el universal en el cual recostarse. Es el caso por caso y sólo a posteriori, nos es posible saber si fue un acto o una barrabasada. Descubrí que el cielo está vacío.
Porqué me surgió esta anécdota en este momento?
Hemos pasado de la primacía del significante a la del ser hablante. Ültima enseñanza de Lacan. Inauguración de otra época. 
Nos encontramos   instalados en  un debate  a lo largo y ancho de la comunidad analítica sobre que hacemos en este tiempo con nuestros analizantes Skype? Videollamada ? Llamada? Cómo sostener la transferencia? Qué hacemos?
El psicoanalista a la altura de su época, nos decía Lacan. Época de pandemia jamás registrada en nuestras vidas. El mundo está bajo una amenaza cuya única vacuna, por el momento, es “#Quedate en tu casa”
Cómo estar a la altura de la época sin transgredir las bases cuasi ortodoxas de un análisis?
“La realidad se aborda con los aparatos de goce”1 Y cuál sería el aparato de goce sino el lenguaje. Lenguaje que porta un cuerpo. Y hay que saber “leer entrelíneas” nos dirá Miller.
Algunos analizantes quieren video llamada, la mirada y la voz, otros sólo la llamada , es decir el objeto voz, otros escribir, algunos pocos, prefieren mejor, no.
El discurso analítico es el no-todo, toma uno por uno a los sujetos desparejos.2 Se trata  el sujeto en relación a su goce. Y saber que las conclusiones por más que sean muy certeras, siempre son transitorias.
La “relación” del analista con el analizante es tan singular que no se podría jamás universalizar.
Hay una definición del sujeto que nos brinda J-A Miller  que lo expresa de esta manera: el “lugar del Ya-nadie es seguramente el lugar del sujeto, pero concebido, nombrado en tanto redondel quemado en la maleza del goce”3.

1 Lacan Jacques Seminario 29 Aún. Editorial Paidos. BsAs 1981.página 69
2 Miller J-A. Todo el mundo es loco. Editorial Paidós. Bs.As 2015. Página 328
3 Ídem página 332
*Es un extracto, de lo que recuerdo, de Paroles de Jacques Prevert . Libro que se perdió en medio de lo que fue la dictadura desde 1976-1983
Para concluir el simple hecho de hablar, es ya repercutir, hacer rodar, esa parte extraída en la maleza que es el objeto a como voz.
Agrego, no sin considerar que el cielo está vacío.
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