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2021

Monica Samaniego

Monica  Samaniego es psicoanalista, vive y trabaja en Buenos Aires, ciudad donde nació el 05 octubre de 1959.
Vivio en Milan entre 1994 y el 2008 donde se formo y trabajo como analista y colaboro con diferentes proyectos del Fondo Social Europeo en particular con la poblacion inmigrada en Italia y en Europa, sea en niños que en adultos. Hizo su experiencia de formacion analitica entre Milan y Paris. Y continuo en Buenos Aires a su regreso. 
Participo de la Seccion italiana de la Scuola Europea de Psicoanalisis (Sisep) como adherente desde 1997 hasta la fundacion de la Scuola lacaniana italiana del Campo Freudiano en el 2000. Actualmente participa de algunos seminarios de la Eol de Buenos Aires.
Es Lic. En Psicología por la Universidad Kennedy y  es Profesora de Psicología. Magistranda en Psicoanalisis por la UBA.
Contacto: moasamie@gmail.com
celular  11 3646 3454 

La Hora de todos 1

Mi agradecimiento a Susana Hoffman por haberme invitado a escribir para la nueva sección “Un esfuerzo más, en nuestro loquero para jóvenes analistas”, invitación sin la cual no me hubiera puesto a interrogar este momento, dando cuenta de lo que puedo inventar con él.

1. Pandemias
Cuenta Quevedo que Júpiter había decidido que a las cuatro, el mundo conocería lo que ocurriría en la tierra, cuando la Fortuna, diosa de la que se lamentaban, daría a cada uno, en el mismo día y en la misma hora,  lo que efectivamente cada uno merece. La sátira escritaen 1635 narra magistralmente lo  que ocurre en la tierra alrededor del mundo y cómo afecta a cada uno el paso de La Hora por su vida. El coronavirus me parecía, nos había tocado a todos en la tierra, sin poder asegurar que se tratara de la diosa Fortuna.
El anudamiento de esa obra y este momento de afectación de la comunidad humana, me permitían anudar con el auxilio de la clínica, la hora de cada uno, al menos de aquellos que podía escuchar.
La invitación me llegó hace tiempo, poco antes de que una persona positiva al virus aterrizara en el aeropuerto de  Ezeiza y con él, el ingreso oficial de la peste a nuestro país.  La

1 Francisco Gómez de Quevedo, La hora de todos/ Marco Bruto, Hyspamérica (Colección Biblioteca Personal Borges
contingencia de la pandemia ya había conmocionado a buena parte del mundo y comenzaba a ser tema obligado para medios, especialistas, opinologos, telecreyentes, millenials, centenials 2 y otros, sin solución de continuidad. La metonimia que define la estructura de las redes, se me aparecía en cada sector del espacio que conocía.
El mundo de los intelectuales, de su parte,  llevaban la reflexión hacia el mundo que vendrá y a conjeturar acerca de cómo será, la sociedad post-pandemia.   Las contribuciones de Agamben, Zizek y Hang entre otros, no se hacían esperar.  En tanto, la suspensión de encuentros, congresos y jornadas del planeta psicoanalítico,  abría las puertas a entrevistas, conversatorios y encuentros en red,  entre analistas de diferentes partes del mundo,  para seguir gozando.
Mis días en tanto, transcurrían entre mi práctica en el ámbito público y una clínica en el privado que se volvía cada vez, más telefónica. Las diferentes lecturas se sucedían entre libros por terminar y los que deseaba haber leído. El encuentro con una publicación, me traía un recuerdo: el psicoanálisis tenía su versión mítica como "plaga" o como "peste"; y ella había sido transmitida por Lacan en relación a una afirmación de Freud que según él, llegando al puerto de New York decía: "No saben que les traemos la peste". Digo mítica, porque otras versiones aseguran haber establecido, que Freud habría dicho a sus compañeros de viaje Jung y Ferenczi, frente a la estatua de la

2 Rudaeff, Marcelo, “No es bueno que el hombre este solo” En pag12, 16/12/2020  Edición on-line
libertad: "Se sorprenderán cuando sepan lo que tenemos para decir". Entre una y otra afirmación, la fuerza de un decir inolvidable para quienes abonamos este campo. Y cada una, mítica o verdadera, cargadas de promesas en uno y en otro decir.

Peste,  plaga o decir, este virus tocaba inexorablemente la dimensión de “lo social” y  me llevaba a pensar al concepto de  “demencia social3  que la perspectiva de Lacan, en su llamada última enseñanza nos dejaba.  “Demencia social” que siguiendo a J. A. Miller,  se propone como la tesis que ubica a las  neurosis,  psicosis y  perversión como dispositivos de defensa contra lo real y rastrear aquello que hasta hoy había leído alguna vez, en términos históricos y políticos: "lo colectivo no es más que el sujeto de lo individual".4
Una defensa,  que cada sujeto y cada cultura instaura contra lo real a través de  “sus diferentes componentes, que está hecha de elucubraciones, construcciones de edificios dudosos”. 5 Era lo que me parecía constatar cada vez, frente a la  producción de renovados y malogrados discursos. Discursos que originados en los distintos campos del saber intentaban dar cuenta de una pandemia intolerable para el sistema hasta entonces conocido

3 Miller, Jacques.Alain Un esfuerzo de poesía, Paidos 2016 Buenos Aires, pag. 20
4 Miller, Jacques Alain, Teoría de Turin, intervención en el Congreso científico de la Scuola lacaniana di Psicoanalisi el 21 de mayo 2000.
5 Miller, Jacques- Alain, Un esfuerzo de poesía, Paidos, 2016, Buenos Aires.

como el avance de nuevos modos de control social. Me preguntaba ¿El Covid19 no había puesto también esto al descubierto brutalmente?

2. Lo colectivo.
Estamos habituados a  considerar que la experiencia subjetiva, si se capta, puede hacerse desde una perspectiva de determinación social, transindividual y translinguistica. En forma inédita, un virus devastante se convertía, en un “hecho social total” (Ignacio Ramonet) y los  efectos, eran evidentes en todo el planeta a nivel social,  político, económico,  sanitario y educativo entre otros.  Sin embargo, ese real de la ciencia, nos permitía verificar que: “la infección era biológica, pero la pandemia era política y social”6(Gustavo Dessals). Y sin dudas tal afirmación tenía consecuencias a nivel de la clínica, de la política y de la epistemología que de ella se derivaba.
La centralidad de las políticas de Estado, en las democracias del mundo, eran puestas en jaque a la hora de calcular las vidas posibles puestas en juego y con ello se jugaba la verdad de la política.  Se trataba entonces no solo del virus,  sino de lo que él venía a develar.
La política del psicoanálisis es la política del síntoma y la verdad que él carga sobre sí. Con él cosechamos parte del campo de una práctica.

6 Gustavo Dessal, cfr. Participación al Seminario Segundas marcas” 14. 5.2020

Situar algunas de estas cuestiones comenzó a ser necesario para mí, aunque no forman parte de esta contribución, y no podía comenzar sino por situar cómo éste se inscribía en el cuerpo del ser hablante, intentando  extraer algo de aquello que como humanidad,  podemos llamar el “colectivo”.

3.El síntoma como lazo social
Transcurrían los Idus de marzo, la cuarentena ponía a la ciudad al mínimo de su movimiento. Y a algunos de mis pacientes al límite de lo que podían soportar.  Mi práctica en el ámbito público, se reducía a las urgencias, a las entrevistas telefónicas y en el privado las nuevas tecnologías empezaban a ganar terreno, aunque de ellas prefiero el teléfono. Los grupos instituidos, en el ámbito público, como propuesta a la urgencia desatada por el coronavirus,  alojaba una serie de síntomas que no tenían otra resonancia más que en esos grupos: excesiva sensibilidad, llanto espontaneo,  estados de alerta injustificada, insomnio,  signos de intolerancia y agresividad, dificultades en la organización de lo cotidiano, destrato, maltrato,  autoaislamiento, aislamientos forzados y violencias en sus diferentes formas. Como afirma MHBrousse “en confinamiento, la supresión de contactos o puntos de apoyo exteriores, repliega al sujeto en su goce”. 7  Y esta afirmación, era posible constatarla también, en aquellos que estaban

7 Brousse, Marie-Helènè, Ciudad Vacia, en Lacan Cotidiano n. 878, 4 de abril 2020

exceptuados a la cuarentena, con la diferencia de que cada uno de ellos,  debía hacer, a variadas distancias con el virus,  pues todos ellos formaban parte del sistema de salud. Manifestaciones sin sentido, para algunos, que se encontraban fuera de la experiencia analítica con un reordenamiento posible  en el cuerpo y en el Otro, manifestaciones ancoradas en el fantasma para quienes podían leer allí otra cosa.
En cada uno, los límites entre la fantasía y la realidad se confundían,  abriendo paso a ese afecto que no engaña: la angustia8. Dicha experiencia daba cuenta de lo que resonaba en otros lugares: una parte del colectivo humano había sido tocado por este significante, la otra por el virus. El hospital y su gente eran parte de ello.

4. “La hora de todos”
Han pasado poco más de sesenta días. Y mientras las personas en el mundo se encuentran a la espera de una vacuna, las grandes corporaciones tienen su carrera para ver quien llega primero.  Se discute si tiene que ser para todos o solo para quienes puedan pagarla. Basta dirigirse a los modelos económicos que sostienen tales ideas.  Comenzamos a convivir con el virus. Si por estos lares, el control del virus pasa por la distancia social, con control de la temperatura en los cambios de distrito o el ingreso a algún supermercado,

8 J.Lacan, El Seminario, Libro 10, La angustia, Paidos, Buenos Aires, 2007
estos parecen ser los recursos para el  control de la población para quienes les interesa el tema. Aunque si a diario constatamos el modo en que se incrementó ese gusto por espiar a  través de las aplicaciones que a diario controlan cada uno de nuestros dispositivos. Para quienes estábamos habituados a las cámaras y al control de los dispositivos, no nos sorprenden los avances de ciertos ideólogos de un control de los infectados con tobilleras electrónicas o de los smartphones.  Que al momento aquí no han encontrado resonancias. Aun así, la cuarentena que salva vidas, pone de rodillas las economías, exacerba los ánimos de algunos y  devela brutalmente la matriz de desigualdades, sobre la cual están construidos nuestros sistemas democráticos. Sistemas que por cuanto brutales puedan ser han sido naturalizados.
La centralidad de un Estado que toma medidas, acertadas o  no, parece despertarnos, acerca de la importancia que tiene el mismo y nos invita a un nuevo debate, del cual no podemos desentendernos, ni como ciudadanos, ni como analistas.
Si en la obra de Quevedo, después de que la Fortuna hubiera puesto de revés al mundo y nos demostrara las miserias del mismo, para  paulatinamente volver a ordenarse como era antes, con el coronavirus no podemos decir que sea lo mismo. El virus ha tocado el corazón del sistema. Estaremos expectantes intentando leer como se produce ese nuevo encadenamiento.

Muchas gracias.
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