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2018
Argentina

Federico Spoliansky

Argentina, 1970. Escritor, músico, director, docente y consultor. Master in Filmmaking, The London Film School & London Metropolitan University, Inglaterra. Licenciado en Psicología, Universidad de Buenos Aires. Recibió el Primer Premio Nacional Iniciación de Poesía, Ministerio de Cultura de la Nación (Bienio 1991-1992). Publicó Duda Patrón (Poesía, Editorial Alción, 2010), El Agujero (Cuentos, Ediciones Florida Blanca, 1995). Este año publicará Atlántov(Prosa poética y microficción). Escribió, dirigió y editó los cortometrajes C´est Tout y I & Thou. I & Thou obtuvo el Premio al Mejor Corto Experimental en el IV Festival Internacional de Cortometrajes de Miami.

Vivo en un país de ríos; no son ríos mansos. Camino hacia la estación frente al río, tren y río, tren y río hay en mi país. En mi país hay pejerreyes, dorados y surubíes, rellenos y desnutridos; merenguitos, pastafrola, pastelera, churros. Si hay azúcar impalpable debe ser mi país rico.

Los trenes dividen el paisaje donde sea que haya vía. El tren le escapa al sol, es tren. ¿Anda el tren? Anda mal, el paisaje anda mal. En mi país sobran las palabras. Cuando sobran las palabras hay goteras. Sobramos donde sea: taco, puntera, suela, entresuela, cordón, capital, provincias. Sobrar trae goteras. Sobran forros y plantillas.

¿Cuál es el panorama? Conocer el latido del girasol, cómo responde el corazón del girasol al humor del viento, al humo de un caño de escape. No hablo sobre girasoles, hablo con ellos; el diálogo con los girasoles es el poema lindero. Algunos capataces trompearían, le darían una tunda al girasol que se rehusase a rotar. Que los girasoles sigan el rumbo sin detenerse por entuertos.

No existe mortaja para vela. No existe cementerio ni momento vela. Una vela no recibe pensión ni se jubila, trabaja hasta el no doy más. El lugar para una vela es un zaguán, un oratorio, un estar vecino al kohinoor, una partida de chinchón. ¿Qué profesión puede elegir? “¡Vamos!, ¿de profesión?”. “Vela”. “¿Qué hace?”. “Velo”, responde trans. ¿Cuántos avatares puede resistir? Le exigimos a una vela más que a un percherón.

Qué sol, qué superficie puede albergar al corazón de un alcaucil. Atrapado en un remolino de Aceite, como si disfrutara chupado, como si le hubieran dicho que Aceite, Disney y el Chavo son del mismo palo, el alcaucil muere, no de un síncope.

El sol no mira de costado, mira de frente, a la cara, a la nuca y, por qué no, el sol mira de costado. No podemos sentarnos en el sol ni en capricho, el sol tiene porque sís: es don, patrón y amatronado. No se sienta la yerba en el agua, o sí, la yerba se sienta en el agua, el sol mira de costado, el mate se toma con las manos, nos tomamos de las manos. ¡Son tantas cosas las que se pueden y tantas las que no! Tirado en la cama miro las manchas de humedad; en la pared hay un diploma licenciado, debajo una zapatilla enchufe; si hay un par de zapatillas, más enchufes. ¡Son tantas las cosas que hasta la palabra “añeja” nos pide tipearle una ñ! Las palabras se toman en serio, pero no deberían tomarse al pie de la letra. El vino no se toma en serio, tiene humor, no se toma en serio ni siendo infiltrado; el vino se toma y se plancha, el vino hace la plancha. Y el sol surf.

Seleccion de textos pertenecientes a Atlántov (Ediciones del Dock 2016)
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